Almireces antiguos españoles de bronce

Entre las antigüedades, uno de los elementos menos estudiados, desde el punto de vista técnico y profesional, son los almireces. Tras un largo rastreo bibliográfico solo hemos encontrado cuatro trabajos que estudien este tema:

  1. Catálogo de los almireces de la colección Palacio de Perelada.
  2. El estudio de Julio Caro Baroja en la Biblioteca Nacional española.
  3. Catálogo de Almireces. Museo del Pueblo Español. Madrid. (1950)
  4. El estudio de Ruiz de Copegui del año 2005.

 

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Es de extrañar que una pieza tan antigua como esta, no tenga una más profunda catalogación. Amirez o almirex, como toda palabra que comienza por al, tiene un origen islámico y no se han encontrado elementos anteriores a la importación de esta idea que nos hagan pensar en su utilización. Civilizaciones como griega, egipcia, romana o bizantina, no han dejado un claro legado sobre la existencia de estos recipientes.

En un comienzo, antes del renacimiento, existieron utensilios de piedra o barro que fueron utilizados para majar hierbas o especies, pero debido a la porosidad de dichos elementos, se perdía parte de la sustancia y sobre todo el aroma.

Fue con la llegada de los árabes que comenzó a conocerse y utilizarse el “almirex”. De manera que podemos decir que el periodo islámico abarcaría el tiempo románico y gótico.

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El almirez árabe tiene forma ovoidea, rodeado de un buen número de costillas, con la boca algo más cerrada, al igual que la base. De alguna de las costillas, prendía un anillo para asirlo.

Almireces antiguos españoles de bronce

El almirez español, nace en el renacimiento y se ha mencionado que cuantas más costillas presente más antiguo es. Esta teoría puede tener visos de realidad ya que, al tener influencia islámica, debería presentar un número importante de costillas, parecido al islamista. La costillas, son el saliente que presentan los almireces en su superficie y es posible que eso se deba a darle una mayor protección durante la fundición de la aleación de bronce (80% cobre y sobre el 20 % estaño), para evitar grietas en las paredes. A medida que mejoró el proceso de fundición, fundición a molde, fueron siendo necesarias menos números de costillas.

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Cada almirez se acompañó de su maja, mano o utensilio para majar las hierbas y especias. Tiene forma circular, acabado en casi media esfera y tiene el mismo componente metálico que el resto del almirez.

Al comienzo, estos almireces (tienen este nombre aquellos morteros que son de bronce o metal), es muy posible que, como el resto de las cosas, fueran realizadas, principalmente para el clero y la aristocracia y tanto uno como otros tenían la costumbre de poner sus marcas en ellos, de tal manera que se conociera a que linaje, estirpe o convento pertenecían. Entre las costillas se observan escudos de diferentes casas solariegas y en otras ocasiones caras o adornos al gusto de la época, con inspiración grecorromana.

Este estilo, conocido como renacentista, debió comenzar sobre el siglo XV, aunque se hicieron almireces con características similares hasta finales del siglo XVIII. No todos ellos fueron para la aristocracia e hidalguía, también se hicieron, más sencillos, sin ningún tipo de adornos, ni necesidad de costillas para uso más popular.

Tipos de almireces antiguos

Los almireces se han catalogado, según autores, tanto por sus formas como por su presentación u ornamentación.

Según las formas tenemos tres tipos:

  1. Cónico-truncada.
  2. Forma de copa.
  3. Cilíndrica.

En general, la forma española ha sido desde casi el comienzo, la cónico-truncada, acompañada de salientes o costillas para refuerzo de la superficie. Se puede observar en el compartimento lateral del retablo de la catedral de Zaragoza, donde se muestra a una mujer con unos de estos almireces. También el cuadro de Velázquez, titulado “Jesús en la casa de María” se observa, en un primer plano, la imagen de una mujer majando en un mortero.

Según elementos decorativos, se pueden distinguir:

  1. Lisos.
  2. Con un aro en medio o en el tercio inferior o superior.
  3. Con cuatro o más costillas que dividen a la superficie lisa.
  4. Con más de cuatro adornos verticales y adornos en zonas intermedias.

 

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Todos estos adornos en la superficie exterior, con motivos siempre decorativos, podían estar referidos a casas solariegas, hidalguías, instituciones, monasterios y nos orientan sobre la procedencia. Por ejemplo, tenemos una amplia variedad de almireces con las típicas conchas de Santiago. Ellas nos pueden orientar que estuvieron realizados para caminantes, hospederías o conventos del camino de Santiago. Otros tienen los luceros de la familia Fonseca, otros presentan roelas en escudo y hay un largo etc…

En resumen, se puede decir que, para valorar un almirez de bronce, tenemos dos datos que nos pueden orientar en el tiempo y procedencia, uno el número de costillas en la superficie y otro, el tipo de decoración, entre estas.

Para guardar los almireces, sobre todo los no decorados, se realizaron porta-almireces bien en filigrana de hierro o bien un pequeño mueble de madera que alberga el almirez, la maja y un pequeño cajón para guardar las especies.

Porta almireces

Almireces Galería 34